Romanticismo y magia en la temporada más fría del año: descubre las opciones, ventajas y desafíos de las bodas en invierno
¿Quién dijo que las bodas tienen que ser en verano? Atrévete a casarte en invierno, joder
¿Bodas en días soleados, flores por todas partes y calorcito? ¡Venga ya, qué aburrido! Si estás pensando en casarte y quieres algo que realmente sea memorable, dale una patada a lo típico y lánzate a la aventura de una boda invernal. Sí, hace frío, pero también hay magia, estilo y mucho más rollo que en esas bodas clónicas de siempre. Aquí te lo cuento todo, sin rodeos: qué opciones tienes, los pros, los contras y por qué deberías casarte en la estación más subestimada del año.
El invierno tiene su propio rollo. Es romántico, elegante y, lo mejor de todo, diferente. Si quieres que la gente hable de tu boda durante años (y no porque se murieron de calor en pleno agosto), esta es tu oportunidad.
1. Espacios que abrazan el frío
Olvídate de los jardines a reventar de flores. En invierno lo que mola son los sitios que te hacen sentir como si estuvieras en una película:
2. Temáticas que parten la pana
El invierno te da libertad para elegir temáticas que no podrías usar en otras estaciones:
3. Fechas con un toque épico
¿Te imaginas casarte en Navidad o Nochevieja? Es como juntar tu boda con la mejor fiesta del año. Eso sí, prepárate porque los proveedores no te lo van a poner fácil (ni barato). Pero oye, lo bueno cuesta, y estas fechas hacen que tu boda sea inolvidable.
4. Un menú que calienta el alma
Si en verano los menús suelen ser flojitos para no empachar, en invierno puedes tirar la casa por la ventana. Platos calentitos como sopas, carnes al horno y guarniciones que se te deshacen en la boca. ¿Y de beber? Chocolate caliente, vino especiado o un buen cóctel con whisky. Lo demás, sobra.
5. Fotos que quitan el aliento
El invierno tiene esa luz suave que hace que hasta el invitado menos fotogénico salga bien. Si además tienes un paisaje nevado o un fondo minimalista, tus fotos van a ser otro nivel. De esas que todo el mundo sube a Instagram sin pensárselo.
Todo más barato (o casi)
El invierno no es temporada alta, así que puedes negociar precios y encontrar fechas disponibles sin que nadie te robe tu sitio soñado. Menos competencia, más opciones.
Un ambiente que deja huella
Nieve fuera, velas dentro, un salón lleno de luces cálidas... Suena de película, ¿verdad? Pues eso.
Decoración que pisa fuerte
Terciopelo, brillos metálicos, luces cálidas... Todo lo que en verano sería demasiado recargado, en invierno es pura elegancia.
La excusa perfecta para apapachar a tus invitados
Mantas, estaciones de chocolate caliente y detalles acogedores que harán que todos digan: "Esta es la mejor boda a la que he ido".
El clima es un cabrón
Lluvia, nieve, frío... Todo puede pasar. Así que prepárate para tener un plan B (o C).
Días más cortos, horarios más ajustados
Si quieres fotos con luz natural, vas a tener que madrugar. Así de claro.
Fechas especiales, problemas especiales
Navidad y Fin de Año están muy bien, pero prepárate para lidiar con precios más altos y agendas apretadas.
El frío no perdona
Si no quieres que tus invitados se congelen, vas a tener que pensar en calefacción y en que todo el mundo esté cómodo.
Casarse en invierno no es para todos, pero si tienes el valor de salirte del molde, te aseguro que no te vas a arrepentir. Es una experiencia única, llena de magia, estilo y momentos que van a quedar grabados en la memoria de todos.
¿Listos para dar el "sí" en la temporada más atrevida del año? ¡Vamos a por ello!